
Odio la TV, la cocina sin asear
no tengo celulitis, ni presbicie al enfocar
aclaro que mis piernas, son delgadas a rabiar
y cada cierto tiempo, acudo a lo dental.
Te dije, en Año Nuevo no me gusta parrandear
y lo otro, siempre lloro con el Himno Nacional
es seguro que portaba, un gran sable en el morral
intentando con aliento, a la Patria liberar.
Si me quieres conocer, siempre tengo este ritual:
me retiro el maquillaje, cuando llego de bailar.
A la hora del almuerzo, pido jugo natural
y la música ochentera, busco rápido en el dial.
Adoro que me besen, la columna vertebral
que me hablen suavemente, si me van a criticar
recibir cuarenta flores, cuando no hay que celebrar
que me avisen brevemente, siempre antes de llegar.